De «hay un pedido cerca de ti» a «entregado», de principio a fin

Sin llamadas comerciales, sin paneles que vigilar, sin nada que preparar por adelantado. Cuando hay un pedido cerca de tu tienda, somos nosotros quienes te buscamos. Esto es exactamente lo que pasa, por orden.

  1. Surge un pedido en tu ciudad

    Un ramo generoso de rosas rojas sobre una mesa de madera.

    Alguien que está lejos compra flores para una persona que vive cerca de ti. En cuanto ocurre, te avisamos: un correo, un SMS y una notificación si has añadido la app a tu móvil. Todos los mensajes llevan directos a la oferta, sin contraseña: el enlace te identifica. Cada uno de esos pedidos es un cliente que no has tenido que buscar ni conseguir con publicidad, el pedido viene a buscar tu tienda.

  2. Ves todo lo que importa antes de decidir

    Dos manos sosteniendo un móvil, leyendo un mensaje nuevo.

    La oferta muestra las tres cosas que necesitas para decidir: cuánto cobrarías, la zona a la que va y cuándo tiene que llegar. También ves el ramo que harías. Si dudas, lee las preguntas de floristas y vuelve, la oferta sigue abierta mientras tanto. Lo que ves es el trato completo, así que no hay sorpresas después de decir que sí.

  3. Acéptala, o no

    Una dueña de tienda sonriendo mientras recibe un pedido en su móvil, rodeada de plantas y flores.

    Toca aceptar y el pedido es tuyo: la dirección completa y el nombre de quien lo recibe aparecen al momento.

    ¿No te encaja? Recházala o simplemente ignórala. No hay obligación, ni mínimos, ni penalizaciones, pasa a otra floristería. Decirnos por qué lleva un segundo y hace que las siguientes ofertas te encajen mejor. Tu semana sigue siendo tuya: MaestroFlor se adapta a tu tienda, nunca al revés.

  4. El 90 % de tu pago se libera al instante

    Una mano acercando una tarjeta bancaria a un datáfono.

    No después de entregar. No después de la foto. En cuanto aceptas. Llega a tu tarjeta MaestroFlor, que usas como cualquier otra tarjeta, así compras los tallos con nuestro dinero, no con el tuyo. El flujo de caja juega a tu favor desde el primer minuto. Más sobre cómo cobras →

  5. Haz el ramo, ajústate a la foto

    Las manos de una florista dando forma a un arreglo de flores rosas.

    La página del pedido lo detalla todo: una foto, la receta (qué flores y cuántas), lo que va dentro de la caja y el mensaje de la tarjeta. Ajústate a la foto todo lo que puedas, es lo que se le mostró al cliente. Con la receta no hay que adivinar nada: sabes exactamente qué se espera antes de cortar un solo tallo.

    ¿Te falta una flor? Los cambios pequeños se aceptan dentro de unos límites claros, y las preguntas de floristas los detallan. Si dudas, toca «Informar de un problema» y pregunta, te responde una persona, en tu idioma.

  6. Una foto libera el resto

    Rosas y cinta sobre una mesa de trabajo, con un móvil mostrando la foto recién hecha del ramo.

    Antes de que el ramo salga de tu tienda, hazle una foto nítida con buena luz y súbela. La comparamos con el pedido y liberamos el 10 % restante. Si una foto no se aprueba, te decimos por qué y subes otra, el pedido sigue siendo tuyo. Esa foto también trabaja para ti: es el registro de lo que salió de tu tienda.

  7. Entrega y listo

    Un brazo extendido entregando un ramo envuelto con una pequeña tarjeta.

    Entrega en la fecha indicada, con la franja horaria del cliente cuando haya elegido una. Confirma la entrega para que podamos avisar al cliente, que está esperando justo ese mensaje. Y ya está, ninguna factura que emitir, nada que reclamar. Has cobrado el total antes de salir.

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Si algo sale mal

Una dirección equivocada, nadie en casa, una flor que no consigues, un día que se tuerce, todos los pedidos tienen un botón «Informar de un problema» que nos llega con el pedido ya adjunto. Respondemos rápido, en tu idioma. Y si aceptaste pero de verdad no puedes, devuelve el pedido cuanto antes: sale directo a otra floristería y devolverlo no te penaliza. Desaparecer, sí.

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